¿Qué comer cuando te mueves menos?

Cuando practicas deporte regularmente y conoces tu cuerpo establecemos una composición en las comidas según nuestros hábitos. Sin embargo, con una caída en la actividad, mantener la misma dieta puede derivar en un desequilibrio.

Aquí te dejamos algunos consejos para adaptar los ingredientes de tus comidas cuando reduces tu actividad y mantener una buena condición física.

Cuando practicas deporte regularmente y conoces tu cuerpo establecemos una composición en las comidas según nuestros hábitos. Sin embargo, con una caída en la actividad, mantener la misma dieta puede derivar en un desequilibrio.

Aquí te dejamos algunos consejos para adaptar los ingredientes de tus comidas cuando reduces tu actividad y mantener una buena condición física.

Presta atención a la cantidad y a la calidad de algunos alimentos:

Alimentos ricos en almidón: Es interesante reducir la ingesta de gluten como pasta, pan, cereales tipo avena, mueslis, granolas, así como legumbres como garbanzos o lentejas. Para las naturópatas, son alimentos difíciles de digerir y generan desechos que el cuerpo puede tener dificultades para eliminar durante el descanso.

Elige, en pequeñas cantidades, preferiblemente alimentos almidonados suaves y digeribles como patatas, batatas, calabaza, mijo, quinoa, arroz, panecillos sin gluten...

Proteínas: Ya sean vegetales o animales, las proteínas son acidificantes. En exceso, pueden causar inflamación, rigidez, calambres o dolores, capaces de manifestarse incluso durante períodos de inmovilidad.

  • Los huevos, los quesos frescos hechos de leche cruda, la carne blanca, el pescado, son buenas elecciones, pero evita combinarlos entre sí durante la misma comida. Intenta acompañarlos con vegetales verdes, ensalada verde o hierbas frescas. Son ingredientes ricos en minerales y estas plantas tienen la capacidad de neutralizar los ácidos.
     
  • Las proteínas vegetales pueden ser muy acidificantes: los frijoles secos, los garbanzos, las lentejas y el tofu deben consumirse en pequeñas cantidades.

Por otro lado, puedes compensarlo con espirulina, aguacate, cáñamo, quinoa, almendras, ya que son muy buenas fuentes de proteínas y son poco acidificantes.

Estimulantes: Probablemente necesites menos y esto puede ser una oportunidad para reducir este tipo de ingesta. La cafeína, la teína o las preparaciones con azúcar ultraprocesadas y otras preparaciones energéticas sobrecargan nuestros cuerpos.

En caso de fatiga, recurre a superalimentos que sean suaves y adaptogénicos como la maca, la jalea real o el guaraná de buena calidad.

Prioriza:

Frutas y verduras frescas

Son los mejores alimentos para contrarrestar la baja actividad porque son muy digeribles, generan pocas toxinas y proporcionan agua orgánica incomparable. Ayudan a mantener el equilibrio ácido-base, a las buenas eliminaciones y a la buena circulación sanguínea.

Los alimentos frescos y de origen ecológico son, especialmente, portadores de vida, alimentos que carecen de productos procesados. Este aporte junto con los preciosos nutrientes que contienen, como la clorofila o las enzimas compensan un estilo de vida separado de la naturaleza.

 

A la mañana:

¿Por qué no probar bebidas sin teína o cafeína? Tés de hierbas, achicoria, cacao crudo, leches vegetales... Endúlzalas con azúcares naturales como la miel, el agave, el coco...

Come cuando tengas hambre (real). Puedes hacerte distintos tipos de recetas como un batido con plátano + semillas de cáñamo + miel + agua, zumos de vegetales frescos licuados y algunas almendras o frutas deshidratadas remojadas durante la noche en agua, algunos panecillos sin gluten + miel o mantequilla cruda...

Al mediodía:

  • Prepara una ensalada llena de vitaminas con ingredientes frescos y vivos:

Tomate el tiempo para rallar y picar las verduras: zanahorias, rábano negro, remolacha, apio, ensalada verde, hinojo, apio, espinacas, col china, endibias, aguacate...

Añade alimentos adicionales ricos en nutrientes: semillas germinadas, algas, vegetales lacto fermentados que no requieran preparación.

Las semillas oleaginosas: almendras, anacardos, semillas de girasol, calabaza, sésamo… Aportan el toque crujiente a todas tus ensaladas y los ácidos grasos de calidad.

Los superalimentos: espirulina, cáñamo, semillas de lino… Son concentrados con  muchos nutrientes que proporcionan vitaminas, antioxidantes y enzimas adicionales.

Frutas deshidratadas: pasas, dátiles, higos secos en cubitos… Combinan perfectamente con verduras crudas...

Las hierbas frescas: perejil, cilantro, cebollino, perejil francés, albahaca… Almacenan antioxidantes, vitaminas y minerales que puedes añadirlos a todas tus recetas.

Sazona con un aceite rico en omega 3 como puede ser el de lino, camelina, nueces o colza y con un poco de limón o vinagre de manzana sin pasteurizar.

 

  • Complementa con verduras cocidas:

Prepáralas cocidas ​​en agua con sal o al vapor para conservar sus nutrientes. Sírvelos con su aceite de oliva favorito o con una pizca de mantequilla cruda y decóralas con hierbas aromáticas recién cortadas.

  • Acompaña tu receta con una buena elección:

Haz una tortilla o unos huevos no demasiado cocidos (que fluya el amarillo de la yema para las vitaminas) o elige una carne blanca, pescado cocinado en papel de aluminio o al vapor o queso crudo como el crottin.

  • Elige un almidón suave:

Patata, arroz semi-completo, quinoa, panecillos sin gluten, pan 100% de trigo sarraceno...

  • Para el postre:

Una compota sin azúcar o manzanas al horno espolvoreadas con canela son el final perfecto para la comida.

 

A la merienda:

Una vez más, un batido o un zumo natural será perfecto. También es el mejor momento del día para utilizar la fruta fresca madura.

 

A la cena:

Para dormir bien, mantén la comida lo más lejos posible de la hora de acostarse, utilizando el mismo modelo que el del almuerzo, aunque también puedes aligerarlo un poco. Por ejemplo, prepara una sopa de vegetales verdes a base de puerros y calabacín y espésalos ​​con una sola patata (¡o no!). Añádele un chorrito de aceite vegetal o mantequilla cruda, espolvorea con semillas de girasol, gomasio o semillas de lino molidas con hierbas frescas.

Para el postre, un plátano al vapor (una delicia) o fruta cocida serán buenas opciones para terminar la alimentación diaria.

Las recetas

Parfait de fresas
Berenjenas rellenas de verduras y arroz con coco
Crêpes de jengibre y limón

Smoothie verde

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