¿Por qué es bueno comer algas?

¿Comer algas? ¿Qué idea tan divertida, no? Solo algunas variedades de algas son comestibles, pero brindan una cantidad increíble de beneficios para el cuerpo. ¡Incluso parece que serán una de las principales fuentes de alimentos en un futuro no muy lejano!

El origen de la mayoría de las algas se encuentra principalmente en Asia, pero cada vez son más importantes en nuestros platos y por una buena razón: ¡Son una fuente de muchos beneficios!

 

Las algas también se conocen como vegetales marinos: las algas marinas pueden, para nuestra sorpresa, ser cocinadas de muchas maneras y tienen una gran cantidad de beneficios. Estas son las plantas más antiguas en la tierra, hay miles de especies, cada una con sus propias características y, algunas, son comestibles. Forman parte de las tradiciones culinarias más antiguas, especialmente en Asia: ¡Japón es el mayor productor y consumidor de algas del mundo! También se encuentra en Francia y en España, en las zonas costeras del noroeste y más particularmente en Bretaña y en Galicia. Las algas marinas son muy interesantes desde el punto de vista nutricional, porque tienen muy pocas calorías. Algunos incluso las consideran como una de las principales fuentes de alimento del futuro para alimentar a la población mundial.

 

Las algas marinas: Una alternativa a las proteínas animales

Estas pequeñas hojas de color verde, marrón, amarillo o rojo abundan con cualidades innegables.

  • Su aporte de calcio supera al de la leche de vaca, contienen más hierro que las espinacas y también son ricos en oligoelementos (zinc, cobre, hierro). No están mal, ¿verdad?
     
  • También son una excelente fuente de proteínas, que es particularmente interesante para los vegetarianos.
     
  • Son bajas en lípidos, lo que las hace fáciles de digerir y ricas en fibra, lo cual es excelente para el tránsito intestinal.

 

¿Cómo consumir algas marinas?

A pesar de su apariencia poco atractiva, las algas son buenas para la salud, para el medio ambiente, pero también están deliciosas.

Si no estás acostumbrado a consumir algas marinas o si eres un poco reacio a probarlas, hay variedades de algas que te permiten disfrutar de su sabor. ¡Pruébalas poco a poco!

 

  • Las algas secas (o deshidratadas)

Puedes encontrarlas de dos formas: en copos o enteras. ¡Por ejemplo, puedes espolvorear algas en un plato de pasta, o en sopas, risottos o en un gratinado de verduras!

Otra solución es rehidratarlos sumergiéndolas en agua durante aproximadamente 1 hora antes de poder incorporarlas en una sopa, una ensalada o un tartar... Las algas secas se mantienen durante al menos 2 años en un lugar fresco y seco.

También puedes encontrar algas en comprimidos o en polvo en la zona de bienestar de tu Bio c’ Bon. Estos se consideran suplementos alimenticios: las cápsulas de espirulina, por ejemplo, se utilizan para aportar energía y vitalidad. El polvo se puede incorporar en los pasteles (como el pastel de mango, plátano, coco y espirulina), en batidos (por ejemplo, con espinacas y arándanos) o como aderezo para ensaladas.

La ventaja de las cápsulas es que pueden brindarte todos los valores nutricionales de las algas marinas, ¡sin tener que cocinar!

 

  • Las algas frescas

Las algas frescas son menos duraderas, pero tienen más sabor y son más suaves que las algas secas, ¡y son perfectas para comenzar a comer algas poco a poco! Puedes encontrar deliciosas preparaciones con algas en nuestra sección de platos preparados.

 

¿Qué variedades de algas hay?

Hay diferentes variedades de algas, donde puedes encontrar tu felicidad:

Las algas pardas como wakame y kombu.

Las algas rojas/púrpuras como la dulse o el nori.

Las algas verdes como la lechuga de mar

Las microalgas como la espirulina. La espirulina es la alga que contiene la mayor cantidad de proteínas, es muy popular entre los atletas y los vegetarianos.

 

Algas, sí, pero no en cualquier momento

Al igual que las frutas y verduras, las algas dependen de las estaciones y de las mareas. Durante las mareas altas, el mar retrocede y es en este momento cuando los pescadores pueden acceder a las algas. En la costa bretona y gallega tenemos la suerte de tener una calidad y variedad de algas excepcional.

Al final del invierno, comienza la cosecha de kombu real y wakame. En la primavera, es el momento para la dulse, los espaguetis de mar, el nori y la lechuga de mar. La recolección se detiene cuando las temperaturas son muy altas en verano y se reanudan en otoño para la nori, la dulse y la lechuga de mar.

Para terminar, le recomendamos que pruebe las distintas variedades y recetas para aprovechar al máximo los excelentes beneficios de las algas.

Las recetas

Bizcocho de plátano con mango, coco y espirulina
Smoothie de kiwi y espirulina

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