¿Qué es la agricultura
ecológica?

La agricultura ecológica es un modo de producción que garantiza el respeto por el medio ambiente y el bienestar animal. Es una forma de cultivar la tierra, criar los animales y transformar los productos respetando la naturaleza y al hombre.

Los beneficios para el medio ambiente

En la Agricultura Ecológica, los productores protegen y mejoran nuestro patrimonio natural para mantener su equilibrio ecológico:

  • protegiendo los terrenos y los acuíferos
  • mejorando la biodiversidad
  • utilizando la energía y demás recursos de manera responsable
     

Los agricultores ecológicos trabajan por la protección del suelo y la preservación de las reservas de agua, al tiempo que desarrollan la fauna y la flora de las tierras agrícolas. Además, utilizan la energía y los recursos naturales de manera responsable. Asimismo, y siempre que sea posible, reciclan los deshechos y productos derivados de los cultivos y  animales, y utilizan los recursos propios del lugar.

En vez de fertilizantes químicos, los agricultores ecológicos utilizan estiércol y composts para mejorar de manera natural la fertilidad del suelo, y confían en los microorganismos y gusanos presentes en la tierra para aportar los nutrientes necesarios a los cultivos en fase de crecimiento.
Mediante la mezcla de diferentes tipos y variedades de cultivos y la utilización de predadores naturales en vez de insecticidas químicos para evitar los daños, los agricultores ecológicos controlan de manera natural los daños y las enfermedades de las plantas, minimizando los riesgos de contaminación del agua y del suelo tan costosos para el medio ambiente.

Debido a que en la agricultura ecológica están prohibidos los herbicidas, los agricultores utilizan otros métodos para eliminar las malas hierbas, principalmente el desherbado mecánico y el térmico. Asimismo, los agricultores ecológicos plantan arbustos que ofrecen abrigo a la fauna y la flora, ya que éstos funcionan como cortavientos e impiden la erosión del suelo.

El bio y los animales

Los animales sanos y criados sin estrés son más resistentes a las enfermedades y a cualquier tipo de efecto nocivo.

En la crianza ecológica no se utilizan productos químicos de síntesis ni medicamentos preventivos. Los criadores deben asegurase de que sus animales se desarrollan en buenas condiciones sanitarias. Para ello aplican los principios de precaución y un atento seguimiento de la salud que garantice el bienestar de los animales.

Se suele optar por razas locales, adaptadas a las condiciones de vida del lugar y, por ende, más resistentes a las enfermedades. Esta resistencia se ve reforzada cada día por la vida al aire libre, una alimentación adaptada sin OGM (Organismos Genéticamente Modificados), más espacio físico para cada animal y corrales más limpios y confortables.

No obstante, si los animales enferman, se les administra la cura rápidamente para evitar su sufrimiento. Se priorizan los remedios naturales como la homeopatía y la fitoterapia. Los antibióticos y otro tipo de medicamentos alopáticos sólo se administran en caso de que no exista una alternativa más natural.

Para estar bien, los animales deben poder satisfacer sus necesidades comportamentales naturales y criarse en entornos sanos y no estresantes.

Los animales bio se crían en libertad y al aire libre de manera que disponen de todo el espacio que necesitan, los jergones y lechos están adaptados a cada especie y se les alimenta según sus necesidades pero siempre con alimentos naturales. Idealmente, los agricultores ecológicos cultivan sus propios productos destinados a alimentar al ganado o los compran en explotaciones agrícolas vecinas.

El objetivo de todo esto es favorecer al máximo el bienestar animal.